22.3.05

ADELANTE


Dios (principalmente) y sus derivados, que vendrían a ser: mi familia (padres, hermanos), Cato, Bruno y todos mis amigos, un futuro ahijado, el cielo, las estrellas, nubes con formas geniales y colores desorbitantes, los árboles, el verde, el viento con olor a mar, la playa, las olas, el amanecer, el globo entero, las canciones, los acordes, el violín, la guitarra, la harmónica, el piano, los discos nuevos, las letras, las palabras, las ideas, los colores, la gente, Buenos Aires, calle Corrientes, Devoto, calle Allende, Córdoba por dos meses predicando el evangelio, transformando vidas, Jucum por tres meses, transformando mi vida, la escuela primaria Nº 20 que albergó mis locuras en los salones de clase, los recreos y las salidas (el Club de Amor, los radioteatros con el grabadorcito de Agustina, la infartante hora de comedor, la lluvia de panes a la mesa de los varones, la pistola gigante en plástica y otros crímenes cometidos), el Internet, el Chat, los amigos cibernéticos, la secundaria Nacho Nº 19 (la insistencia de enloquecer más a la de inglés, los "esto no lo toma" que si tomaron, las macheteadas atómicas, jugar a las escondidas en quinto año y que los de primero nos miren como que estamos mal de la cabeza, y jamás olvidaré el "prueba sorpresa" de aquel abrupto profesor, y mi chamuyo de dos hojas diciendo lo injusta que era esa prueba sorpresa, que cuando las entregó la mía había desaparecido misteriosamente, entonces no hubo 1 como nota, no hubo nada). Mi infancia, el patio de mi casa, la montaña de piedras, las expediciones, la pileta de lona "transportadora del tiempo" con espuma, exploraciones por casas abandonadas, la resolución del misterio "la casa de Francisco Beiró" que luego ganaría un certamen literario, mi abuela, mi abuela, mi abuela (que poder trastornador que tienen las abuelas que cuando parten nos dejan este trauma), los viajes, la lluvia, el otoño, la mente, el papel higiénico, la tele, Friends, Los Simpsons, el cine, el humor, los chistes malos, la risa, la comida, los postres, el lemon pie, los masajes, dormir, soñar, soñar (el otro, ustedes me entienden), dibujar en la mente, construir castillos en el aire, recordar… son cosas que me mantienen adelante, que me hacen sentir bien aun en tiempo de aflicción y enfermedad.